Generación escogida

Bienvenidos a mi blog. En este primer post quiero compartirles un extracto del primer capítulo de mi primer libro “Tú sí puedes” ¡Espero que os bendiga enormemente!

Uno de los principales problemas de la sociedad actual es el desconocimiento generalizado de la propia identidad, y por ende del propósito. ¿Por qué digo que es un problema? Porque si una persona no consigue comprender el propósito con el cual fue diseñada, no llegará a tener una identidad bien clara, y finalmente terminará siendo alguien “común”, es decir, “del montón”, que nació y morirá sin saber para qué.

Esta situación se ve agravada por el hecho de que el diablo, siempre que nace un ser humano, se encarga de que nunca encuentre su llamado o propósito, o de que nunca desarrolle una identidad fuerte, fundamentada en su creador, y para conseguirlo usará todos los medios que tenga disponibles como las corrientes del mundo, que en su mayoría son contrarias a Dios y sus principios, o un ambiente que le traiga ceguera espiritual y lo enfoque en lo natural, o relaciones que lo saquen de su propósito, etc.

Sin embargo, veamos lo que enseña el salmista:

“Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.” (Salmos 139:16)

Es decir, desde antes de nacer, tu vida ya estaba escrita en Su libro (de Dios), y cuando Él sopló aliento de vida en el vientre de tu madre, se detuvo para diseñarte, depositando sus planes y sueños en ti, para que cumplas un propósito en la tierra.

En el primer capítulo del libro de Génesis vemos como Dios prepara con lujo de detalle un ambiente bello, propicio y excelente, para que antes de crearnos como su máxima expresión de amor, todo estuviera listo para que el ser humano disfrutara de ese Edén, es decir de ese ambiente preparado para nuestro disfrute y expansión.

En aquel lugar no faltaba ningún tipo de detalle, contaba con agua, luz, frutas, vegetales, animales, el día, la noche, las estrellas, y un largo etcétera. Sólo precisamos revisar el texto bíblico para darnos cuenta de que Dios preparó todo un ambiente para que el hombre y la mujer disfrutaran de lo mejor y más excelente.

Pero el creador no se quedó sólo ahí, sino que formó al ser humano dotándole de una mente prodigiosa, capaz de poner nombre a cada animal, y no al azar, sino con revelación del carácter de cada uno. ¡Maravilloso! ¿No crees?

¿De dónde viene esta capacidad? La respuesta es tan maravillosa como reveladora. La biblia describe que Dios sopló de su aliento de vida en el hombre, lo cual le dio la condición de “ser viviente”. Veámoslo:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

Publicado por Pastora Araceli Echeverría

Autora del libro "Tú si puedes" y pastora en el ministerio por más de 15 años. Residente en la ciudad de Bilbao, España.

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