Con el amor propio alborotado.

“Alteración, inquietud, voces, ruidos” hacen referencia a la definición de “alboroto”, palabra que he escogido para hablar de un factor importante en mi aprendizaje de amor propio

Quizá, durante este proceso no he experimentado una completa calma, tranquilidad y paz, pero son señales que me han enseñado que la aceptación, no significa resignación; que amarme o que me amaran “tal y como soy” solo era una excusa para no salir de la zona del miedo, la comparación, inseguridad y las falsas creencias que simplemente alimentaban una identidad totalmente distorsionada a esa persona que debía y podía llegar a ser.

Por eso creo que el Rey Salomón tenía tanta razón al decir que “el corazón alegre hermosea el rostro” porque el amor propio comienza alborotando el interior y se refleja exteriormente, cuando hablamos, caminamos, reímos, bailamos … cuando por fin decidimos VIVIR y no morir de rechazo o aprobación.

¿Pero por qué el proceso de sana estima y amor propio en medio de un alboroto?

-Aunque hayan tormentas en nuestra vida, esto no significa que vayamos en mala dirección.

-Cuando estamos atravesando por caminos desconocidos que traen incertidumbre, Dios nos está enseñando a que no siempre podemos tener el control.

-Así como el diamante se produce en condiciones de presión y temperaturas extremas, para luego ser una de las joyas de más valor, así nuestro carácter, emociones y pensamientos deben ser procesados.

Y nos encontraremos con estas tormentas, con lo desconocido y con las presiones, cuando decidimos cambiar actitudes y pensamientos que eran comunes y normales y nos enfocamos en poner limites, aceptar nuestros errores y también avances, filtrar opiniones y cortar de raíz todo lo que nos lleva a tener una mala relación con nuestra mente, emociones y espíritu por tener el cuerpo ideal.

El alboroto comienza cuando…

– NO me siento derrotada al pedir una talla más grande, pero tampoco me desenfoco si tengo metas por un peso o una medida en especial.

– NO necesito constantes estímulos externos que me hagan sentir bien conmigo misma.

– Escucho conversaciones y comentarios que aprueban y desaprueban mi cuerpo y tomo la decisión de permitir cuales me pueden o no afectar.

– Soy capaz de dedicarme tiempo de calidad, en donde me examino, exploro, me motivo, reconozco, sin sentirme mal por no haber asistido a una reunión social.

– Entiendo que mi trabajo, excusas, errores, comentarios, redes y tendencias no me definen.

– Aunque un día no lo haya hecho “bien”, trabajaré por ser paciente conmigo misma y entender que hace parte del proceso.

– Ya no me intimida poner los limites necesarios.

– Lo que está a la moda no va con mi cuerpo y personalidad, pero puedo sentirme segura con lo que uso.

– Permito que las personas que entienden mi proceso y me aman me den un consejo.

– Me doy cuenta que Jesús no detiene la tormenta, porque lo que quiere es que sea capaz de hablarle y tener autoridad sobre ella.

Querido lector, con todo esto quiero decirte que cuando interiormente sientes incomodidad, inquietud y alteración de todo aquello que algún día se “dejó quieto” para no incomodar y para que no doliera, hay un amor propio que se está alborotando, que estás dando a luz, que se está formando como un diamante valioso e inquebrantable y que está en preparación para mostrarse y reflejarse exteriormente.

Aunque en este momento nos encontremos en la fase de presión, no quiere decir que no estaremos en exhibición, porque lo que se hace en lo secreto el cielo lo recompensa en público.

¿Qué tanto alboroto hay en tu interior hoy y cuánto estás aprendiendo de él?

Deseo que tu amor propio se alborote, que te inquiete lo que por años has sentido y permitido, que pensamientos que has anidado en tu mente se alteren, que las voces y ruidos del pasado que han traído confusión, se transformen en una revolución que te libere de la esclavitud del rechazo y la adicción a la aprobación.

Recuerda que detrás de ese “personaje perfecto” que quieres aparentar, hay un alma rota y una vida vacía que se tiene que alborotar.

Publicado por ellenguajedemismanos

Desde que aprendí a valorar y aceptar mi cuerpo y cada una de sus partes, me di cuenta de que todas hablan del amor y del cuidado con que fueron diseñadas y formadas. Desde lo más profundo y desconocido de nuestro corazón, hasta las manos mas tiernas y suaves, desde el inicio de nuestra vida en el vientre de nuestra madre, hasta el “ahora” que estás viviendo, tu cuerpo ha sido, sigue siendo y será un instrumento de amor. El lenguaje de mis manos, es un espacio, que permitirá por medio de letras, amar, abrazar, comprender, hablar y sentirme cerca de quienes me leen, y así poder entregar un poco de mi a quien está del otro lado de la pantalla.

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