Escribe en el corazón

siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

2ª Corintios 3:3

Desde luego, el cristianismo no es una mera doctrina o enseñanza, sino un estilo de vida que se basa en una relación con Dios, y como hemos aprendido a lo largo de este blog, toda relación genuina fluye desde el corazón. Es por esto que, cuando Dios escribe en nuestro corazón, éste queda marcado a tal punto, que marca el resto de nuestras relaciones, y terminamos por relacionarnos con los demás, desde nuestra relación con Dios.

Esta es una excelente noticia, porque revela que cuando nuestra relación con Dios es sana y cercana, las demás relaciones que desarrollemos también lo serán, y este es un excelente mecanismo de defensa contra las decepciones, desengaños, traiciones, y heridas, entre otros, que recibiremos inevitablemente al relacionarnos con otras personas.

Una vez más, Dios obra restaurando, pero también previniendo futuras heridas en el corazón. ¿Imaginas ser una carta que cuando los demás le vean puedan ver, o leer, a Jesús? Pues ese es el nivel al que Dios llega a transformar el corazón, cuando permitimos que grabe su palabra en este.

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Un vaso roto…

Hace un tiempo, escuché a una persona contar la historia de un vaso que se rompía y se partía en muchos pedacitos. El narrador continuó diciendo a modo de conclusión, que si alguien cogía con sus manos cada fragmento de vidrio muy posiblemente se cortaría, aunque la función del vaso o lo que lo compone no fuera esa.

En su momento, de esta corta historia saqué varias enseñanzas, pero hace unos días me pasó lo mismo; llevaba en mis manos un vaso de agua y sin querer se me deslizó, cayó al suelo y aquél vaso se convirtió en cientos de trozos de vidrio, y a pesar de que con mucho cuidado logré recoger casi todos, sin querer en el último momento me corté y la pequeña herida no dejaba de sangrar. Por varios días sentí un ardor impresionante, mucho más incomodo que quizá otra heridas más grandes que he podido tener.

A menudo en nuestras vidas conocemos, nos relacionamos y nos encariñamos con personas que sin intención nos hieren (personas vasos) El #propósito de nuestra relación con ella o de nuestra amistad con aquél amig@ no era que resultáramos heridos, sin embargo algo quebrado en ell@ lo hizo sin querer. Esto se convierte en una bola de nieve, pues si fuiste herido, y no sanas y perdonas pronto, el dolor puede crecer dando paso a lastimarte a ti mismo, y así como lo hizo la otra persona, comienzas a dañar el corazón de los demás sin darte cuenta que lo estás haciendo, porque cuando estamos lastimados … lastimamos.

Por lo general, las #heridasdelalma, comienzan con un trozo diminuto de vidrio, en este caso una palabra, un gesto, una mirada o un silencio, que con el tiempo van creando una coraza o una fortaleza en nuestra mente y corazón. Comenzamos a sentirnos #rechazados, menos que los demás e invisibles en nuestra vida, lo que nos lleva a perder la visión de nuestros sueños, se nos olvida nuestra identidad y hasta llegamos a perder el #AmorPropio y cuando no te amas a ti mismo, posiblemente no podrás amar sanamente a alguien más.

Analicemos por un momento nuestra vida …

Las heridas más pequeñas a menudo son las que más duelen y aunque son las más fáciles de sanar, se nos olvidan y las descuidamos. Esto pasa en nosotros, sin darnos cuenta vamos reciclando desplantes, miradas, palabras y #rechazos porque nuestro orgullo o nuestro corazón, que es engañoso, nos dice “no me dolió”, “yo estoy por encima de eso”, “¡Que me va a doler el desplante de esta persona!, “esto para mi no es importante” y lo peligroso en este momento no es la persona, no es el rechazo, no es el desplante o la situación, el peligro llega cuando la herida NO ES SANADA, cuando el dolor NO ES CALMADO … cuando NO DECIDIMOS SOLTAR Y #PERDONAR.

Te invito a que hoy por unos minutos pienses en esa profesora que algún día te dijo que no servías para nada, en ese amigo que prefirió a otra persona que a ti o que contó el secreto mas preciado que le hayas podido contar, piensa en esa relación toxica en donde no te sentías lo suficiente para tu pareja, en ese jefe que te dejó con la palabra en la boca o que no le interesó tu opinión, tal vez recuerda a ese papá que ignoró el dibujo que con amor le hiciste o en esa mamá que te dijo que estabas gorda. Trae a tu pensamiento esa compañera que te criticó por tu forma de vestir o de hablar y vuelve a sentir lo que pasó por tu vida cuando te miraste al espejo y comenzaste a creer todas las mentiras y engaños que pasaban por tu mente mientras la herida sangraba por lo que ellos te hicieron. Quizá palabras como: de verdad no soy buena, realmente mi opinión es la peor, mi papá no me quiere, soy un estorbo, estoy fea y gorda, nunca valdré la pena para alguien, creo que está bien que prefieran a otra persona que a mi , ella es más que yo, te son conocidas.

Hoy es el día propicio, mas bien cada día es el adecuado para #SANAR, VOLVER a sanar y SEGUIR SANANDO por completo hasta que ya NO DUELA, porque lo único que hace esa carga y ese dolor es impedir que tu y tu cuerpo sean un lenguaje de amor, mientras cargues con el trozo de vidrio, este ocupará el lugar que muchas personas necesitan en tu vida para que tu lenguaje de amor los transforme y ocupará el lugar que #Dios quiere tener para darle a tu vida algo nuevo.

Sí, puede que la persona que te debió haber abrazado te rechazó, la que debió apoyarte no estuvo, quien debió ayudarte a caminar te soltó, pero no endurezcas tu corazón porque de él, dice un #proverbio, mana la vida.

Seguiremos este tema en la siguiente entrada … pero por el día de hoy, solo RECUERDA dos cosas: Eres un #LenguajeDeAmor y para poder amar sanamente, debes amarte a ti primero.

¡Dios te bendiga!

Restaura el amor fraternal en el corazón

Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Malaquías 4:6

Es triste que exista la necesidad de restaurar las relaciones entre padres e hijos, pero es evidente que es una necesidad apremiante en nuestra sociedad actual. Históricamente no ha existido una época con más casos de familias disfuncionales, o donde haya casos de maltratos, abusos o conflictos en el núcleo familiar. Y qué decir de la pérdida de autoridad de los padres para poder educar y disciplinar a sus hijos, o, dicho de otra forma, la falta de respeto generalizada de los hijos a la autoridad de sus padres.

Por eso Dios tiene que restaurar estas relaciones, y para hacerlo, necesita trabajar en nuestro corazón, pues una vez más, es la clave para nuestra forma de relacionarnos, esta vez, en el núcleo familiar.

¿Cómo lo hará Dios? Volviendo el corazón de los hijos a los padres, y viceversa. Esto quiere decir que cuando Dios obra en el corazón de un hijo, o de un padre o madre, lo que hace es restaurar la visión correcta del rol que se desempeña dentro de la familia, de modo que la forma de interactuar sea, así mismo, la correcta. 

¿Esto qué quiere decir? Que cuando Dios trabaja en las relaciones familiares, prepara, por ejemplo, el corazón de los hijos para reconocer la autoridad de sus padres, y someterse así a ellos, o en el caso de los padres, les revela los principios de su paternidad, de modo que los apliquen a sus hijos. Estos principios son, por ejemplo, que la corrección y la disciplina son demostraciones fundamentales del amor fraternal, sin llegar a extremos violentos, o sin basarse en la ira o la venganza. Es fundamental y urgente que permitamos a Dios trabajar en nuestros corazones para desarrollar relaciones saludables y de éxito dentro de los núcleos familiares, pues es desde éstos que se construye nuestra sociedad.

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Nuevos desafios, nuevas herramientas

Hace unos meses atrás, tuve la oportunidad de hacer una sesión de coaching, para un amigo que al igual que yo, estaba desempleado y de ese tiempo, surgió esta enseñanza muy valiosa y nutritiva, que les quiero compartir:

Hoy debido a la pandemia, nos enfrentamos a desafíos superiores o incluso más difíciles, por ejemplo:

Conseguir un trabajo, tenemos mas competencia de lo normal, tengo la obligación de demostrar, porque soy el o la indicado (a), y que poseo las habilidades necesarias para desarrollar esa tarea, y esta situación se puede extrapolar a un deporte que se llama salto con pértiga, que en condiciones normales la vara que los atletas deben saltar está 5 metros de altura, pero dado el contexto actual, la vara estaria hipoteticamente hablando a 6 metros de altura o mas, la pregunta es la siguiente ¿Cómo me preparo para saltar 6 metros o más?, algunas de las respuestas pudieran ser, debo adelgazar, puedo consultar a otros entrenadores o atletas para conocer su opinión y/o aporte, entrenar de una manera diferente, en fin muchas opciones pueden aterrizar en nuestra cabeza.

Mi intención con estos ejemplos es llevarte a esta reflexión: NO PUEDO VENCER UN NUEVO DESAFIO, SIENDO LA MISMA PERSONA QUE ANTES Y/0 HACIENDO LOS MISMO QUE ANTES.

Por consiguiente, necesitamos urgentemente, un cambio, una transformación, comenzando por hacer una introspección sobre mi desempeño, haciendo un inventario de dones, talentos, habilidades y evaluar la forma como los hemos ocupado y desarrollado.

En este sentido, esta frase me inspira “Tiempos difíciles, crean hombres fuertes, tiempos buenos, crean hombres débiles”, esta pandemia tiene muchas aristas negativas, pero entre las positivas es que nos está sacando de nuestra zona de confort, nos esta poniendo sobre las cuerdas, lo cual nos va a llevar a generar ideas y soluciones nuevas, a explotar y desarrollar ese potencial humano que todos tenemos adentro.

Por esta razón, te invito a que incluyas entre tus herramientas al coaching, porque su propósito es el desarrollo del potencial humano, es el momento de probar estrategias diferentes.

Saludos.

P.d.: Mi amigo y yo, gracias a la Providencia Divina, conseguimos trabajo.

Fortaleza para los tiempos dificiles

En los evangelios se relatan varias historias y una de esas, es la muerte y crucifixión de Jesús, pero en esta ocasión me quiero enfocar en el pasaje que antecede a su arresto.

Entrando en contexto, Jesús sale de la ultima cena a caminar junto a sus discípulos, se dirigen hacia el monte de los olivos, ahí les advierten que serán escandalizados por su causa y la negación de Pedro, seguidamente van a un lugar que se llama Getsemaní, donde Jesús comienza a angustiarse, debido a estar próximo a padecer en la cruz y es ahí donde nos deja esta valiosa enseñanza:

“Velad y orad, para que no entréis en tentación;

El espíritu a la verdad esta dispuesto, pero la carne es débil” Mateo 26:41

Jesús menciona esto, estando a horas o minutos del peor momento de su vida, su estrategia fue entablar una comunicación franca con su Padre Celestial, en el evangelio de Lucas 22:43 señala que un ángel del cielo le fortalecía.

Aunque, sus discípulos, los hombres que caminaban con el 24/7, no entendieron del todo, lo que su maestro les advirtió, en parte, porque ellos ignoraban que estaban próximos a vivir uno de los momentos más crítico de sus vidas, donde efectivamente cayeron (sin embargo, su fe fue guardada).

Ahora bien, trayendo el verso anterior a nuestro contexto actual, nosotros al creer en Jesús, comenzamos ese proceso de discipulado con El, empezamos a caminar con el maestro 24/7, no obstante, también podemos ignorar cuando será nuestro momento crítico, pero tranquilo, tenemos esta herramienta, para poder enfrentarlo.

¿Qué puede ser un momento crítico?

La pandemia, estar próximo a una intervención quirúrgica nosotros o algún ser querido, reducción de personal en nuestro lugar de trabajo, así como muchas otras situaciones.

Sin embargo, este verso no es solamente, un SOS ante las tribulaciones, también puede ser aplicado para vencer en nuestras batallas diarias, con las tentaciones, la concupiscencia, nuestras pasiones y deseos, la vanidad de los ojos y todas las corrientes de este mundo, cabe destacar que este pasaje menciona el verbo orar, cinco 5 veces y en gerundio (termino gramatical) lo que quiere decir, una acción que estamos haciendo.

Para concluir, quiero que hagamos una introspección y revisemos esas creencias que manejamos sobre la oración, e identifiquemos aquellas que puedan estar estorbando en el uso de esta herramienta tan vital.

Bendiciones.

Se revela al corazón

Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.

Jeremías 24:7

Toda relación genuina debe fluir desde el corazón, y nuestra relación con Dios no es la excepción. Para relacionarnos con Él de forma correcta, debemos hacerlo desde el corazón, pero para ello es necesario que Él mismo obre en nuestro corazón, preparándolo para que podamos conocerlo y amarlo. Jesús enseñó que toda la ley se resumía en dos mandamientos. Uno de ellos era amar al prójimo como a nosotros mismos, pero el primero y fundamental es amar a Dios con todo nuestro corazón. Así es como Dios espera que nos relacionemos con Él, desde el amor que fluye del corazón.

Por eso, para poder “volvernos a Dios”, es decir, para reconciliarnos con Él, primero nos da o prepara un corazón para conocerle, lo cual viene a representar una intimidad que nos lleve a tener cosas en común con Él, al punto que nos convirtamos en “su pueblo”, y Él en “nuestro Dios”.

Cuando Dios se revela a nuestro corazón, lo restaura de su condición caída y naturaleza engañosa, para continuar renovándolo de continuo, a través de la relación que desarrollamos con Él. De modo que un corazón al que Dios se revela, es un corazón transformado de continuo, y un corazón capaz de recibir y dar el amor de Dios.

¿Cómo se reveló Dios a nuestro corazón? La respuesta la encontramos en la primera carta del Apóstol Juan, cuando el Apóstol Juan habla sobre el misterio del amor de Dios, y dice:

“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

1ª Juan 4:19

Efectivamente, Dios se revela al corazón del ser humano a través del amor que nos demostró, aún cuando éramos sus enemigos y le rechazábamos, o directamente, le desconocíamos. El factor que acciona el proceso es el amor de Dios, el cual se personifica en Jesucristo, y este, clavado en la cruz del calvario.

Es por eso que el único acceso al padre está en Jesús, pues este fue el intermediario entre Dios y los hombres, y aquel que dio el primer paso para acercarse a nuestro corazón, manifestando las tres grandes verdades del amor de Dios:

  1. Que el amor requiere acciones demostrativas y de entrega.
  2. Que podemos amar a Dios porque Él nos amó primero, demostrándolo en el sacrificio de Jesús en la cruz.
  3. Que el medio por el que Dios se revela a nuestro corazón, es el único medio para acceder a Él. Este medio es Jesucristo.

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Vivifica el corazón

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Isaías 57:15

Una de las formas de reconocer una persona deprimida, es que está como muerta en vida. Nada le emociona, nada le anima, nada le apasiona, nada le llama la atención, nada le motiva, etc. La psicología se centra, con la mejor intención, en tratar este tipo de situación en el plano mental y emocional, pero realmente ese es el lugar donde se manifiesta esta condición, pues la raíz está en el corazón.

Cuando una persona llega a este punto, ha pasado por varias facetas que lo han ido “apagando” hasta llegar a parecer como muerto en vida, sin emociones, sin motivación, sin ánimo, etc. Esto quiere decir que su corazón está quebrantado a tal punto, que la vida espiritual no fluye en él. Es, en esencia, como si el corazón careciera de vida (en un sentido espiritual).

Por tanto, al tratarse de una afección espiritual, necesitamos al dador de la vida, el que sopla aliento de vida en el corazón del hombre y lo convierte en un ser viviente (Vea Génesis 2:7). Este proceso de “revivir” el corazón, como leemos en el verso de arriba, “vivificar” el corazón, sólo puede ser producido por aquel que tiene vida en sí mismo, y ese es sólo Dios.

Jesús dijo en una ocasión, hablando de sí mismo, que es el camino, la verdad y la vida (Vea Juan 14:6), y la Biblia enseña en Juan 3:16 que Dios nos amó de tal manera, que nos entregó a su hijo Jesús, para que recibiéramos la vida eterna. Es decir, lo que nos da vida espiritual, o, en otras palabras, lo que vivifica el corazón del ser humano, es el regalo o don que Dios nos ha dado, que no es una cosa, sino una persona: Su hijo Jesucristo. Podemos contrastar esta verdad fijándonos en una de las afirmaciones más polémicas de Jesús cuando dijo: 

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 

Juan 7:38

El interior del ser humano es, en esencia, su corazón, que es el lugar del trono de Jesús, desde donde gobierna la vida de aquel que le acepta como Señor y Salvador. Por tanto, Dios vivifica el corazón del hombre por medio de la obra redentora de Jesús, y del soplo de aliento de vida que recibe por medio del Espíritu Santo. 

LA VIDA DE DIOS SE RECIBE POR MEDIO DE SU HIJO JESUCRISTO Y EL SOPLO DE ALIENTO DE VIDA DEL ESPÍRITU SANTO.

JUAN CAMILO VÉLEZ

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¿Qué me quieres enseñar Dios?

En algún momento de la vida nos hemos hecho cientos de veces esta pregunta ¿Qué me quieres enseñar Dios? Lo cierto es que cada vez que pasamos por algo que indiscutiblemente cambia nuestra vida o que de algún modo trae dolor, solemos hacerle esa pregunta a Dios. Así mismo también hacemos una segunda pregunta ¿Por qué? cuando la que debería de ser es ¿Para qué? A lo largo de la Biblia nos encontraremos cientos de historias que de una u otra forma han cambiado la vida de cada protagonista. Pero si miramos con detalle cada historia plasmada en la Biblia, nos daremos cuenta que todo tiene un propósito y un para qué. Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para afirmar su identidad, seguidamente murió en la Cruz entregando su vida por la humanidad para salvarnos de la condenación del pecado y así a través de su muerte y resurrección recibir la Salvación eterna. El apóstol Pablo siendo perseguido y algunas veces siendo apedreado por aquellos que no conocían de Jesús, llegó a cientos de personas predicandoles y enseñándoles el Evangelio de salvación. Esteban siendo apedreado y llamado un blasfemo aun en su muerte glorificó a Dios enseñándoles a todos sus verdugos que era más importante poner los ojos en el cielo que en cualquier otra cosa. En definitiva Dios siempre nos está enseñando algo nuevo, pero estamos usando los términos equivocados o haciendo las preguntas equivocadas, entristeciendo el corazón de Dios. El desierto no es un lugar de sufrimiento sino un lugar de entrenamiento. Humanamente hablando no podemos evitar el quejarnos o sentir dolor y llorar amargamente hasta que nos quedemos sin fuerzas, pero espiritualmente debemos de levantar nuestras manos y pelear la buena batalla de la fe hasta que seamos expulsados de ese desierto. Pero entonces se preguntará ¿cuándo me va a expulsar el desierto? la respuesta es sencilla: cuando usted ya haya sido equipado y entrenado para caminar en el nuevo nivel a donde Dios lo va a llevar. No podemos ir con actitudes viejas o con un carácter inmaduro al nuevo nivel de gloria donde Dios nos va a llevar. Entonces ¿se da cuenta usted que todo tiene un para qué, y algo nuevo que Dios nos quiere enseñar?

Es muy triste ver a tanta gente saliendo de su desierto porque tienen una mentalidad equivocada en donde creen que morirán en él, y vuelvo a repetir: el desierto no está para que usted muera en él, sino para que sea entrenado y transformado a la manera de Cristo. Las mejores batallas fueron ganadas gracias al desierto, gracias a ese momento de anonimato y de incertidumbre. 

Un carácter maduro se obtiene resistiendo los fuertes golpes del desierto.

¿Cuánto tiempo voy a estar en el desierto?

Esta pregunta la vamos a contestar resumiendo la historia de Israel. Veamos un poco la historia:

Israel estaba en manos de Egipto pero Dios levanta a Moisés para ser el libertador de su pueblo Israel, Moisés hace grandes milagros delante de los ojos del Faraón pero éste con su corazón endurecido no quería dejar libre al pueblo. Cuando por fin Israel sale de Egipto, salieron camino al desierto pero este empezó a quejarse y a murmurar delante de Moisés diciendo que era mejor haber muerto en Egipto que en el desierto y como consecuencia esto produjo que ¡estuvieran dando vuelta 40 años por el desierto! Estaban tan enfocados en lo que había a su alrededor que se olvidaron de ver hacía arriba, de ver a Dios y de agradecer por la columna de nube que les cubría del fuerte sol y del frio de la noche. 

Lo que trato de que usted entienda es que no sirve de nada quejarse y murmurar, pero lo que sí puede provocar es que el proceso o el tiempo que Dios dijo que íbamos a estar en el desierto se alarga cada vez más. Porque hasta que no seamos transformados y cambiados, no vamos a salir de nuestro campo de batalla. La mentalidad hoy en día de muchos creyentes es pensar que sus dones y talentos e incluso ministerios van a ser funcionales si omiten el campo de entrenamiento (desierto) pero tristemente es una mentalidad errónea, por eso vemos a muchas iglesias que no hay crecimiento alguno, que no avanzan, iglesias estancadas porque no están dispuestas a pagar el precio que el ministerio, dones o talentos conlleva. Por eso no huya de su desierto, no huya de su proceso. Es más le digo ¡VALE LA PENA EL PROCESO! vale la pena ser cambiado, renovado y transformado. Vale la pena ser transicionado. Entonces contestando a la pregunta ¿cuánto tiempo estaré en eldesierto? la respuesta es que eso dependerá de su entrega, de su obediencia y de su persistencia. Dios siempre nos esta enseñando algo, pero ciertamente no lo hará a nuestra manera, sino a su manera.

Llena de alegría el corazón

Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.

Eclesiastés 5:20

Es innegable que un corazón herido es incompatible con una vida llena de alegría genuina. Por eso Dios nos ofrece una llenura que inunde cada aspecto de nuestra vida, de modo que no esté marcada por los quebrantos o heridas del pasado, sino que fluya en consonancia con ese regalo que es la alegría.

“El corazón alegre hermosea el rostro” dice Proverbios 15:13, y ¡qué cierto es! que cuando nuestro interior está lleno de la alegría que proviene de Dios, nuestras actitudes, pensamientos, palabras, acciones y relaciones, estarán rebosantes de alegría, de capacidad de disfrutar, de superación de obstáculos, y mucho más.

En este sentido se aplica uno de los principios bíblicos que postula que lo exterior es la manifestación de lo interior. En otras palabras, que lo que se ve es fruto de lo que no se ve. Así mismo, un rostro “hermoseado” es la manifestación de un corazón que ha sido lleno de la alegría que proviene de Dios.

Pero ¿Qué es la alegría que Dios pone en el corazón? Podríamos decir que es la capacidad de disfrutar del momento y de lo que nos rodea, sin depender de la circunstancia, o de cualquier agente externo, y que no se limita a una medida de tiempo, ni varía por causa de otras emociones.

Esto es lo que más la diferencia de la alegría que experimentamos por circunstancias externas, pues cuando estas circunstancias cambian, esa emoción también lo hace, mientras que cuando somos llenos con la alegría que Dios da, filtramos por medio de ella cada situación, y ésta, por ende, no varía.

Una persona llena de la alegría que proviene de Dios, es una persona que disfruta, que ríe continuamente, que sirve a otros, que no se queda anclada en el pasado, que se sobrepone a los contratiempos, y que, en definitiva, es plena y no dependiente de las circunstancias.

UN CORAZÓN ALEGRE ES UN CORAZÓN PLENO Y SERVICIAL.

JUAN CAMILO VÉLEZ LEÓN

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Con el amor propio alborotado.

“Alteración, inquietud, voces, ruidos” hacen referencia a la definición de “alboroto”, palabra que he escogido para hablar de un factor importante en mi aprendizaje de amor propio

Quizá, durante este proceso no he experimentado una completa calma, tranquilidad y paz, pero son señales que me han enseñado que la aceptación, no significa resignación; que amarme o que me amaran “tal y como soy” solo era una excusa para no salir de la zona del miedo, la comparación, inseguridad y las falsas creencias que simplemente alimentaban una identidad totalmente distorsionada a esa persona que debía y podía llegar a ser.

Por eso creo que el Rey Salomón tenía tanta razón al decir que “el corazón alegre hermosea el rostro” porque el amor propio comienza alborotando el interior y se refleja exteriormente, cuando hablamos, caminamos, reímos, bailamos … cuando por fin decidimos VIVIR y no morir de rechazo o aprobación.

¿Pero por qué el proceso de sana estima y amor propio en medio de un alboroto?

-Aunque hayan tormentas en nuestra vida, esto no significa que vayamos en mala dirección.

-Cuando estamos atravesando por caminos desconocidos que traen incertidumbre, Dios nos está enseñando a que no siempre podemos tener el control.

-Así como el diamante se produce en condiciones de presión y temperaturas extremas, para luego ser una de las joyas de más valor, así nuestro carácter, emociones y pensamientos deben ser procesados.

Y nos encontraremos con estas tormentas, con lo desconocido y con las presiones, cuando decidimos cambiar actitudes y pensamientos que eran comunes y normales y nos enfocamos en poner limites, aceptar nuestros errores y también avances, filtrar opiniones y cortar de raíz todo lo que nos lleva a tener una mala relación con nuestra mente, emociones y espíritu por tener el cuerpo ideal.

El alboroto comienza cuando…

– NO me siento derrotada al pedir una talla más grande, pero tampoco me desenfoco si tengo metas por un peso o una medida en especial.

– NO necesito constantes estímulos externos que me hagan sentir bien conmigo misma.

– Escucho conversaciones y comentarios que aprueban y desaprueban mi cuerpo y tomo la decisión de permitir cuales me pueden o no afectar.

– Soy capaz de dedicarme tiempo de calidad, en donde me examino, exploro, me motivo, reconozco, sin sentirme mal por no haber asistido a una reunión social.

– Entiendo que mi trabajo, excusas, errores, comentarios, redes y tendencias no me definen.

– Aunque un día no lo haya hecho “bien”, trabajaré por ser paciente conmigo misma y entender que hace parte del proceso.

– Ya no me intimida poner los limites necesarios.

– Lo que está a la moda no va con mi cuerpo y personalidad, pero puedo sentirme segura con lo que uso.

– Permito que las personas que entienden mi proceso y me aman me den un consejo.

– Me doy cuenta que Jesús no detiene la tormenta, porque lo que quiere es que sea capaz de hablarle y tener autoridad sobre ella.

Querido lector, con todo esto quiero decirte que cuando interiormente sientes incomodidad, inquietud y alteración de todo aquello que algún día se “dejó quieto” para no incomodar y para que no doliera, hay un amor propio que se está alborotando, que estás dando a luz, que se está formando como un diamante valioso e inquebrantable y que está en preparación para mostrarse y reflejarse exteriormente.

Aunque en este momento nos encontremos en la fase de presión, no quiere decir que no estaremos en exhibición, porque lo que se hace en lo secreto el cielo lo recompensa en público.

¿Qué tanto alboroto hay en tu interior hoy y cuánto estás aprendiendo de él?

Deseo que tu amor propio se alborote, que te inquiete lo que por años has sentido y permitido, que pensamientos que has anidado en tu mente se alteren, que las voces y ruidos del pasado que han traído confusión, se transformen en una revolución que te libere de la esclavitud del rechazo y la adicción a la aprobación.

Recuerda que detrás de ese “personaje perfecto” que quieres aparentar, hay un alma rota y una vida vacía que se tiene que alborotar.

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