En apuros, más no desesperados

19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Isaías 43:19 Reina-Valera 1960

¿Alguna vez has observado que pedimos a Dios que transforme nuestras vidas, pero en muchas ocasiones tememos pedir de cierta manera por temor a que Jesús intervenga en el transcurso normal de nuestra vida?, me explico:

Primeramente, hay que recalcar que El Salvador de nuestras vidas es por fortuna el personaje más peculiar que puedas conocer, hay un sin fin de misterios que alberga su persona y es una gran aventura poder conocer algunos de sus secretos ¿Estás de acuerdo conmigo?
Bueno, creo que en el correr de los tiempos nos conformamos con “la seguridad” que nos proporciona el transcurso natural de nuestras vidas, en algunas ocasiones algunos de nosotros tenemos el atrevimiento a pedirle a Dios que intervenga de forma naturalmente sobrenatural en nuestras vidas, puesto que nos vemos urgimos por un milagro. Nótese que digo “naturalmente sobrenatural” debido a que nuestro Padre celestial es una fuente inagotable de milagros en su omnipotencia está realizar todo cuanto necesitamos para vivir de forma plena si nos disponemos a confiar y creer que Él puede hacer frente a cualquier problema o circunstancia que acose nuestras vidas. Con esto no digo que Él sea una máquina expendedora de milagros, sino un buen Padre que todo lo puede y da buenas cosas a sus hijos, preocupándose por las intensiones de sus corazones. Por otra parte, hemos de tener en cuenta que Dios tanto como tener contados cada uno de los cabellos de nuestra cabeza, va más allá y se preocupa por las mismas cosas que tú, por insignificante que puedas pensar que es eso.

Como he dicho antes, en algunas ocasiones tenemos el atrevimiento de pedir a Dios que irrumpa en nuestras vidas, pero al haber recibido su intervención hasta cierto punto perdemos la confianza con la que hemos creído por ese rema y nuevo mover de Dios.
¡Está claro!, Si antes hemos creído que Dios puede hacer algo, es primero porque tenemos la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Segundo, que Dios es el mismo ayer hoy y por siempre, por lo que si hemos creído antes que él puede actuar, también puede hacerlo ahora que tus circunstancias han cambiado.
Dejar de creer por un nuevo irrumpir de Dios en nosotros aunque hayamos recibido ya su respuesta a nuestras oraciones, sería como dejar a Dios de lado solo porque le has recibido como Señor y salvador.
Es ahí donde quiero llegar con las siguientes preguntas, le hemos aceptado como salvador, pero también como Señor ¿No es cierto? Entonces, Si nuestro Señor con sus recursos ha tomado lugar en nuestras vidas ¿Por qué en ocasiones oramos para que obre en nuestras vidas de forma que pedimos por la bendición, pero no queremos sacrificar algo de nosotros?, ¿Por qué pedimos que nos bendiga más financieramente o nuestro ministerio o que cambie la vida de alguna de las personas que conocemos, etc. pero no nos atrevemos a ser excelentes es nuestras tareas laborales, ministeriales, buscamos más de Él, nos cansamos de orar y de buscar de Él o tememos ser empoderados por Él para que cambie la vida de otra gente a través de nosotros?
Lo sabemos, ¡Dios más que sacrificios busca obediencia! Entonces, ¿Estás dispuesto a pagar el precio por algo más?
Si estás pensando en que por medio de la gracia no podemos hacernos merecedores de sus cosas, ¡Permíteme darte la razón!, no podemos y por eso Jesús abrió el camino para que podamos activar sus promesas para nuestras vidas. Cuando Dios te promete algo, muchas veces esto está sujeto a tu obrar para su cumplimiento, puesto que también Dios nos ha mandado a caminar en fe y esta, sin obras, es muerta. Sin fe es imposible agradar a Dios y tampoco actuará hasta donde no se lo permitas.

¡A lo que voy es que no podemos conformarnos con menos!, si Jesucristo ha sacrificado su vida, resucitando para proveerte por medio de la fe de los recursos que necesitas para vivir de forma plena, que desperdicio más grande sería estancarse por miedo a algo nuevo. Ten en cuenta que Dios a quién envía equipa y como dice en Juan 15:1-9, Él estará contigo de forma que junto con Él puedas llevar mucho fruto para la gloria de Dios Padre y la salvación de muchos.

¡Qué maravilloso es cuando Dios irrumpe con su majestuosidad en nuestras vidas naturales con su gentileza sobrenatural!

Termino este escrito con esto:

58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
1 Corintios 15:58 Reina-Valera 1960

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Publicado por Andersson Sierra

Ruge porque Su diestra es contigo. — 2 Cor 4:8-9 #ItsallaboutHIM

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