LO QUE PASÓ EN EL EDÉN

La Biblia nos relata una historia acerca de nuestros primeros padres, Adan y Eva. La historia nos cuenta que pasó algo extremadamente fuerte a tal punto que fueron expulsados del Edén. Creo que ya conocemos la historia, Dios le dio una orden de gozar de todo lo que había en aquel huerto excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero pasó lo inesperado, ambos desobedecen a Dios comiendo del fruto del árbol siendo engañados por la serpiente. El punto clave aquí es que fueron engañados y eso produjo y les llevó a que ellos desobedecieran lo que Dios Padre les había dicho. Acto seguido las consecuencias fueron muy fuertes, pero la más fuerte y dura a lo mejor para ellos fue el ser expulsados del huerto del Edén. 

Quizás en algún momento de la vida nos hemos preguntado ¿por qué Dios puso el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Edén si sabía lo que iba a pasar? la respuesta es que, muchas veces Dios nos va a colocar en escenarios o vamos a estar expuestos a momentos que parecen agradables pero que siempre tiene que haber un límite de hasta donde podemos llegar, puede que nos ponga todo en bandeja para disfrutar de todo excepto de algo o de alguien, y lo hace con la intención de probar nuestra obediencia, es decir, si en verdad nosotros somos capaces de poner por encima de todo, las palabras de Dios y de ahí todo lo que venga pase a un segundo plano. Creo que si Adan y Eva hubieran obedecido las palabras de Dios el mundo no fuera como hoy en día es, pero sabemos que todo lo que hace es perfecto y que siempre tiene un plan en sus manos a modo de poder arreglar lo que nosotros como seres humanos rompemos o destruimos. 

Ahora bien el plan de Dios siempre ha sido que obedezcamos sus palabras, que cumplamos al pie de la letra cada palabra que Él nos habla y cuando aprendemos a oír y obedecer la voz de Dios, entonces y solo entonces vamos a desatar un ciclo de bendiciones a nuestro favor, vamos a caminar en bendición y no solo eso sino que también seremos de bendición para otros. Muchas veces queremos que los demás nos imiten o nos sigan, pero no pretendamos ser de bendición para otros si no aprendemos primero a ser obedientes a las palabras de Dios y convertirnos en sus verdaderos seguidores. En otras palabras diríamos que cuando obedecemos estamos demostrando que amamos a Dios por encima de todo, porque el amor es la motivación de la obediencia. Es decir, cuando amamos a Dios, deseamos obedecerle. Cualquier amor que no resulte en obediencia a Dios es un amor falso. 

También cuando nos mostramos obedientes delante de Dios, estamos fortaleciendo nuestra fe, un ejemplo de esto fue la fe de Abraham. Dios le prometió un hijo en su vejez cuando ya las esperanzas eran nulas por la avanzada edad tanto de él como de Sara su mujer, pero éste lo que hizo fue creer las palabras de Dios fortaleciendo así su fe en el Señor. 

Cuando obedecemos obtenemos el favor de Dios y este se manifiesta a través de las bendiciones que podemos gozar únicamente cuando estemos dispuestos a obedecer su voz.

Así que te animo a que siempre obedezcas las palabras de Dios por más dura o difícil que parezcan.

Publicado por Elohim en Casa

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