EL DUELO DE UN PADRE

Cuando llegué a los pies de Jesús, una de las primeras cosas que Él sanó en mi corazón, fue la ausencia de un padre, pues aunque vivía con mi padre terrenal, la cosa no iba muy bien entre nosotros, pero después de Jesús, comenzó un nuevo capítulo entre los dos, nos reconciliamos y nuestra relación fue restaurada.

Al cabo de unos pocos años, mi padre terrenal muere producto de un cáncer; inmediatamente, recibí el consuelo del Señor, a través de la oración de mi iglesia y de una palabra que Dios me entregó (Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Mateo 5:4). Luego de esto, traté de vivir mi vida normalmente, aunque me negué a sufrir y a llorar.

Por años caminé con el duelo y con esta pregunta: “¿Por qué se acabó algo que era tan bueno?” Y Dios comenzó a hablarme; primero lo hizo a través de 1ª Juan 4:18, y pude entender que el tener temor, estaba implicado a dudas, problemas, dificultades, y heridas sin sanar con respecto a la Paternidad de Dios en mi vida. Seguidamente me siguió hablando, esta vez a través del evangelio de Juan 20:17, cuando Jesús dice “subo a Vuestro Padre”. Esta frase me recordó que Dios era mi Padre; parte del regalo de salvación, es que Jesús vino a la tierra a hacerse mi hermano mayor.

Uno de los sentimientos inherentes del duelo, es el de pérdida, en mi caso “algo que era muy bueno y se acabó”. No obstante, Dios me abrió los ojos y pude ver las cosas que comenzaron con la muerte de mi padre terrenal, entre ellas, un nuevo tiempo entre Dios y yo.

En este sentido, ese nuevo tiempo implicó una Paternidad directa, intencional, personalizada, que me permitió conocer a Dios aún mas, y todo esto se convirtió en una de las columnas que me sostienen hasta hoy.

Quiero concluir expresando que, cuando murió mi padre terrenal, puede conocer de una manera más profunda y real la paternidad de Dios en mi vida, quien por supuesto me sanó, y ahora entiendo que no perdí, sino que fui ganadora de todo lo que les comenté anteriormente.

A ti que me lees, si estás pasando por esta situación, solo le pido a Dios que abra tus ojos, como a Giezi (2ª Reyes 6:17), para que puedas ver que no estás solo y desprotegido, sino que tienes a un Padre que te espera con los brazos abiertos, para darte Amor & Consuelo.

Fin

Instagram @silviavildosola

Publicado por Silvia Vildosola

Hija, Reconciliada por medio de Jesus, Evangelista, Maestra, Coach de Vida y miembro del Centro Cristiano Casa de Alabanza, extension Santiago de Chile. Instagram @silviavildosola

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