¿Por qué se pierde nuestra esencia?

Llamamos esencia a lo que en sí somos, a lo que humanamente somos y a lo que espiritualmente Dios espera que seamos. Cada día vemos a un mundo fuera de si, omitiendo la importancia de conocer los principios de Dios y el plan de salvación que Él diseñó para nosotros. Cuando Jesús murió en la Cruz nosotros recibimos una identidad por medio de la muerte y resurrección del Salvador. Constantemente nuestra identidad se ve golpeada o afectada e incluso zarandeada por las diferentes culturas o los muchos problemas o situaciones fuera de si que nos hacen estar ansiosos, tambaleando en lo que en esencia somos para Dios. Pero, cómo es posible de que nosotros siendo hijos o creación de Dios perdamos nuestra esencia, la respuesta es que: CUANDO DEJAMOS DE VER AL CRISTO CRUCIFICADO EN LA CRUZ, HACE QUE PERDAMOS NUESTRA ESENCIA.

Para poder entrar un poco en el tema voy a poner de ejemplo a Lucifer, ahora conocido como Satanás. La verdad es que no encontré mejor ejemplo en la Biblia que él. Veamos 3 cosas importantes de el por qué Lucifer perdió de ser quien era: un ángel de luz. Según el libro de Ezequiel 28:14-18 vemos tres cosas importantes que vamos a desarrollarlas un poco. Éstas tres cosas son:       

1. Quería tener más de lo que Dios determinó que podía tener: Hay muchas formas de negociar con lo que Dios nos dio, Él nos ha dado dones, talentos, vida, tiempo, recursos; pero siempre está dentro de nosotros el querer tener más. No estoy diciendo de que nos debemos de conformar con lo que tenemos, Dios quiere que vayamos de gloria en gloria y de victoria en victoria, sino más bien tiene que ver con la voluntad de Dios. Dios nos va a dar lo que necesitamos, no lo que nosotros esperamos que nos de. Quizás te encuentres en una situación en donde has hecho oraciones que a lo mejor no has recibido contestación, pueda ser que lo que estás pidiendo no va de acuerdo a tu propósito o a lo que Dios quiere para tu vida, no es cuestión de que si Dios está contigo o no. Dios es tu Papá y Él te dará lo que necesites.

Ahora bien cuando nuestra alma no está satisfecha con lo que tenemos, vamos a encontrar la manera de negociar con lo que tenemos con el único objetivo de obtener más. NO CAIGAMOS EN ESA TRAMPA. Necesitamos encontrar la plenitud en Cristo. Marcos Brunet en una ocasión dijo: plenitud no significa tenerlo todo, sino de tener la convicción de que nada me hace falta aunque no lo tenga todo. Cuando encontramos la plenitud en Cristo, comenzamos a vivir contentos con lo que tenemos sin necesidad de prostituir lo que por gracia hemos recibido. El apóstol Pablo supo vivir tanto en la abundancia como en la escasez. (ver Filipenses 4:11-13)

2. Lucifer perdió su esencia porque su corazón se llenó de orgullo: Cuando dejamos que este tipo de cosas contamine quiénes somos, nos vamos a creer mejor que todo el mundo, y eso es porque estamos inseguros de nuestra esencia. No debemos de permitir que factores de fuera vengan a poner en duda lo que somos para nuestro Creador. Lucifer era un ser hermoso, pero la Biblia nos dice que su corazón se enalteció a causa de su hermosura. Perdió su esencia porque dejó ver al que está sentado en el trono para verse a él mismo. Su orgullo le puso vendas en los ojos y se le olvidó de que si él era hermoso era a causa de la gloria de Dios a la que estaba expuesto. El día que Lucifer dejó de ver a Dios en su trono se volvió un ser despreciable lleno de odio y orgullo y dejó de ser, perdió su esencia.

Somos lo que somos por su gracia y esto debe de ser una marca inamovible de nuestro corazón.

3. Su sabiduría se descompuso: Lucifer quería saber más que Dios, contaminó su sabiduría al pensar que podía ser igual o mejor que Dios. Nuestro mayor error es hacernos dependientes de nosotros mismos. Cuando alguien comienza a caminar en su propia opinión y no escucha consejos, ni respeta los límites es cuando empieza a perder la dependencia de Dios. Todos somos hechura de Dios, hemos nacido de Él, es nuestra fuente de donde proviene nuestra esencia, solamente en Él sabemos quiénes somos y hacía donde vamos, por lo tanto debemos de tener una absolutamente dependencia de nuestro Creador. Es como un niño pequeño que necesita que le cuiden, que le den de comer, que le limpien y le mimen cuando está llorando. Justamente así es lo que Dios espera de nosotros, que seamos como niños totalmente dependientes de Dios. Por más que crezcamos y maduremos nuestro corazón debe de ser siempre dependiente de Dios.

Una vida de crecimiento dependerá siempre de una vida de dependencia de nuestro Padre Celestial.

Si sientes que caiste en algunos de estos tres errores, no te sientas mal ni trates de condenarte. Dios te ama demasiado y a Él no le importa las cosas malas que hagas, siempre te abrazará con su misericordia y no te dejará ignorado o en el abandono. Que la luz de Dios inunde tu corazón y el amor del Padre pueda reflejarse en tu ser para que no pierdas nunca tu esencia. ¡Disfruta de quien eres en Dios! Cuando sientas que estás perdiendo tu esencia has el recorrido de la Cruz y entregale a Dios áreas de tu vida que te están robando de ser lo que eres para Dios.

¡SHALOM!

Publicado por Jossy Martínez.

Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3.

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