“Rescatados del horno de fuego.”

“Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.”
Daniel 3:4-6
Muchas veces vemos como la ciudad en la que vivimos cada vez va caminando con más intensidad hacia la idolatría, prácticas paganas; llegando a influenciar en los grupos sociales, en las escuelas, en los centros de trabajo, y en la comunidad, que todo esto es bueno en gran manera según su entendimiento. Pero no entienden que hay caminos que para el hombre parecen rectos, pero son caminos de perdición.
Pero que bueno es saber que en medio de estas ciudades que están contaminadas o hay abundancia de pecado, existen personas que se parecen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, que no importa si lo presentan delante del rey, no se inclinarán ni se quedarán postrados delante de ningún dios pagano, porque tienen su mirada en Aquel que es Dios de dioses, y Señor de señores como dice Daniel 2:47.
La Biblia nos narra que el rey se enfureció, lleno de ira ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado para echarlos al horno de fuego. No importa si por causa del evangelio o de Cristo padece persecución a través de las leyes o presión social sobre tu vida en el lugar en que te encuentras, ya sea en el país, la ciudad, el centro de trabajo, o la escuela. Hoy he sido enviado a decirte ten fe, como estos hombres que llegaron a pensar que lo podían perder todo, hasta sus vidas, pero por una causa justa. Recuerda que la vida es corta, para nosotros nos parece mucho, pero en realidad no lo es, porque después de ella viene la eternidad. Ahora te pregunto: ¿quieres una eternidad con Cristo o sin Cristo, alcanzar la vida eterna o vivir condenado para siempre?
Lo que me llama la atención es que cuando estos tres hombres de Dios cayeron en el horno de fuego ardiendo. El rey dijo: “He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” (Daniel 3:25)
Para nuestros días, lo que nos dice este versículo bíblico es que en medio de tus problemas allí está Dios. Aunque no lo podamos ver se que Él está obrando en tu localidad, en tu finanza, en tu familia, en tu país, porque tienes a tu lado a uno que es mayor que el horno de fuego en que te encuentras.
Por eso Dios demanda de una generación que no se avergüence del evangelio, que detesten ser tibios, y que pongan la Palabra de Dios sobre todo lo demás.

Publicado por Alfredo Alvarez Almanza

Líder del ministerio "Avivando el fuego"

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