Recupera el hacha perdida

Me acuerdo cuando era niño, cuando me sentaba a jugar con mis juguetes los movía de un rincón a otro, y cada minuto que pasaba seguía emocionándome y me trasladaba de un lado a otro. Aún cuando terminaba, muchas veces mis padres me ayudaron a recoger todos los juguetes regados por las áreas de la casa. Pero, cuando me llegaba la hora de organizar yo solo, muchas veces se extraviaban algunos muñecos o carros con que me divertía; entonces caía un sentimiento de culpa de donde habían de estar lo perdido, hasta que llegaba a mis padres y le comentaba lo sucedido, ellos me decían: “piensa donde lo dejaste”, lo buscaba y yo lo recogía.
Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.
2 Reyes 6:5-7
Muchas veces jugamos con el hacha que Dios nos a dado, ya sea un talento, un ministerio, la familia, un hogar, el trabajo, cargo, título, negocio, economía, lo que fuese que estuviese a tu alcance. Pensamos que siempre va a estar ahí, y nos descuidamos. Entonces es cuando el hacha se sale de tu mano, y se te escapa, quedando por perdida.
Pero hoy escribo a unos lectores que quieren recuperar el hacha perdida. Si tu ministerio y el talento que Dios te dio se deterioró busca la raíz del mal. Si la familia que has procreado, o ya bien sea en el seno familiar donde naciste, perteneces a un hogar disfuncional, o tienes problemas con algún miembro del núcleo familiar como esposa(o), hija(o), padres, busca donde fue que comenzó todo ese mal; si tienes que perdonar o pedir perdón a un familiar o amigo hoy es el día, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Si ya no quieres seguir en el trabajo que tanto necesitabas, encuentra el motivo por lo que quieres desistir de tu cargo en el puesto de trabajo en el que te encuentras. Si tu negocio marchaba bien, pero ahora siente que ya no es lo mismo que cuando comenzó; y ahora estás pasando por una crisis económica, observa dónde perdiste el hacha. Si piensas que la vida no tiene ningún sentido, no vale la pena seguir luchando por lo que queremos, busca el momento o la circunstancia que te arrastró al desánimo. Si piensas que el celo hacia una persona o cosa te hace sentir que no puedes perder lo celado, mira te conviertes en un esclavo de pensamientos nada provechoso, pero una vez más te digo: “busca” lo que te hizo celar de esa manera. En estos momentos si eres adicto a algún vicio, haya el por qué acudiste a él.
Termino la meditación expresando estas palabras: “Hoy examina tu vida, mira las áreas que han sido dañadas en el pasado, y lo dejaste así, en el olvido, sucias, porque por un tiempo pensaste que ya todo se había acabado”; pero:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.”
Efesios 1:3-10
“El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales.”
Efesios 1:17-20

Confía en Dios. Buenas cosas vienen para aquellos que creen, cosas mejores vienen para aquellos que son pacientes, pero las mejores cosas vienen para aquellos que no se rinden.

Publicado por Alfredo Alvarez Almanza

Líder del ministerio "Avivando el fuego"

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