La decisión de seguir a Jesús Pt3

La prueba de la perseverancia

Estamos describiendo las pruebas a las que su compromiso será sometido, y que le ayudarán a comprobar si está cimentado en un fundamento sólido o no, y así saber si usted es una persona comprometida o no lo es. Bien, la tercera de estas pruebas es la
prueba de la perseverancia, y es crucial para que usted sea una persona exitosa en cada aspecto de su vida, cuando tenga que comprometerse con algo.

Perseverancia es la capacidad de mantenerse firme en el tiempo en una manera de ser o de obrar. Implica una actitud proactiva y voluntaria, que impulsa a la persona a sobreponerse a las circunstancias adversas que se presenten durante el tiempo que
dure su compromiso. Una persona perseverante es una persona paciente pero no pasiva, o sea, una persona que sabe esperar los resultados, pero nunca deja de trabajar para conseguirlos, entendiendo que éstos no llegan sólo con el transcurso del tiempo, sino que llegan a quienes no se rinden en el intento.

Usted puede comenzar cualquier proyecto, trabajo, negocio o relación, con mucho entusiasmo e ilusión, pero éstos serán insuficientes cuando su compromiso sea probado a través del tiempo y las adversidades u obstáculos que éste traiga consigo. En este punto usted ya se habrá percatado de que hay un factor determinante cuando se trata de compromiso: El tiempo. El tiempo que hay entre el momento que usted toma la decisión de comprometerse, y el momento en que ese compromiso de su fruto, es el que probará su perseverancia para ser exitoso.

Vivimos en una sociedad en la que la paciencia y la perseverancia son cualidades cada vez menos comunes, debido a que los avances tecnológicos, científicos y médicos nos han acostumbrado gradualmente a conseguirlo prácticamente todo al instante. Estos avances no representan algo malo, todo lo contrario, éstos han sido fruto de personas perseverantes en una idea beneficiosa para el progreso y desarrollo de nuestra sociedad. El problema es que nos han acostumbrado a no tener que esperar para conseguir lo que queremos, produciendo en la sociedad una gran intolerancia al esfuerzo y a la perseverancia, y haciendo que entidades como el matrimonio, la familia o la iglesia estén en declive, y cada vez haya más fracaso entre las estadísticas que las recogen. Pareciera muy típico, pero es verdad que lo bueno se hace esperar, y es que Dios no nos puede dar todo lo que tiene planeado para nosotros, hasta que no estemos preparados para ello, y esa preparación consiste en un periodo de tiempo en el cual pasamos un proceso donde nuestra fe, carácter y perseverancia son probados.

NO ES LO MISMO ENTRAR EN EL PROCESO QUE SUPERAR EL PROCESO.

Cuando usted se compromete con algo, usted está manifestando su intención de mantenerse firme en beneficio del pacto que representa su compromiso, pero esa intención será probada por el tiempo. Por eso, no es lo mismo entrar en el proceso, que superar el proceso, porque usted entra a través de su decisión, pero lo supera cuando se mantiene firme en ella durante el tiempo que dure su pacto. Un ejemplo muy claro de esto es el matrimonio. Dios diseñó el matrimonio entre el hombre y la mujer, para que dure toda la vida en común de las partes desde el momento de casarse. Por eso es importante que las parejas entiendan que su perseverancia será probada el resto de sus vidas, ya que ese es el compromiso que contraen en el momento de casarse. El problema es que ahora muchas parejas se casan con la idea de probar a ver si funciona, y si no, tienen ya en mente la opción del divorcio, pues no entienden que la perseverancia es fundamental en el compromiso del matrimonio, y que ésta debe ser manifestada hasta la muerte de uno o de ambos cónyuges, lo cual ha elevado la tasa de fracaso en los matrimonios en la actualidad.

Por último, usted debe entender que su capacidad de perseverar dependerá en gran medida de sus intenciones y de la revelación que usted tenga de su llamado, o del propósito de aquello con lo que usted se comprometa. Cuando usted entiende el origen y el propósito de su vida, del matrimonio o del ministerio, por ejemplo, usted se mantendrá firme en su decisión de cumplir ese llamado, entendiendo que solo los que perseveran son exitosos en cualquier área.

SU NIVEL DE PERSEVERANCIA DETERMINARÁ SU ÉXITO AL COMPROMETERSE.

Para terminar, vamos a unificar todo lo aprendido para tener una idea sobre cómo ser comprometidos. Lo primero es que usted tenga claro que el compromiso es una decisión voluntaria de mantenerse firme en base a una responsabilidad adquirida o impuesta. Usted no sólo necesita saber qué significa ser comprometido, sino también entender cómo serlo, porque en todos los ámbitos de su vida usted deberá adquirir un compromiso para poder llevar a cabo exitosamente lo que se proponga o lo que se le demande. Para ser comprometido, usted debe superar las tres pruebas a las que su decisión será sometida, o mejor dicho, usted será comprometido cuando sea capaz de
superar estas pruebas.

Su compromiso no puede nacer de una motivación o intención incorrecta, pues ésta no le impulsará en el momento de la prueba, sino más bien le hará abandonar. Las motivaciones del hombre nacen del corazón, por esto es necesario que lo renovemos constantemente con la palabra, poder y amor de Dios, porque un corazón no renovado, es un corazón perverso y engañoso, y así mismo serán sus intenciones. Cuando usted tiene la intención correcta, usted se compromete esperando siempre recompensa de
parte de Dios, porque lo hace todo para agradarlo a Él más que a sí mismo o a los demás, y eso le evitará frustraciones y decepciones causadas por motivaciones incorrectas.

Cuando usted se comprometa dispóngase a salir de su zona de comodidad o confort, porque esto es lo primero que le requerirá su compromiso. Una persona que no hace nada y sólo espera a que las cosas sucedan, es una persona no comprometida, aunque haya tomado la decisión de hacerlo. Usted debe caminar confiadamente y dependiendo de Dios, esperando de Él los recursos y la guía necesarios para alcanzar aquello a lo que lo ha llamado. Esto es lo que la Escritura define como caminar por fe y no por vista.

Finalmente, para ser comprometido usted debe ser perseverante en su decisión, manteniéndose firme en ésta con el transcurso del tiempo y los obstáculos y pruebas que éste traiga consigo. No se trata de cómo comienza usted su proceso, sino de cómo lo termina, y la clave en este sentido es la perseverancia. Pero recuerde que para ser perseverante, usted necesita conocer el propósito de aquello con lo que se compromete, para no desfallecer hasta que ese propósito se cumpla.

Publicado por Juan Camilo Vélez León

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