¿Cómo cambiar nuestros resultados? Pt3

Hasta ahora hemos puesto en contraste los cuatro planos o ámbitos de la realidad en la que existimos, para poder entender la importancia de lo que “no se ve”, pero que es más importante que lo que “sí se ve” pues es su origen. De esto dedujimos que nuestro mundo interior da forma a nuestro mundo exterior, o dicho de otra forma, nuestras raíces internas producen nuestros frutos o resultados externos. Por tanto vamos a terminar esta serie detectando cómo se formaron esas raíces para poder arrancar las que nos estorban para obtener los resultados que esperamos. ¡Vamos allá!

¿Cuál es nuestro patrón de resultados y cómo se ha formado?

Cada uno de nosotros disponemos de un patrón personal ya grabado en nuestro subconsciente. Y este patrón, más que cualquier otra cosa y más que la combinación de todas las demás cosas, es lo que determinará tu destino. Por eso muchas personas no cumplen con su destino en la tierra, no porque no tengan promesas de parte de Dios, sino porque no cambiaron su patrón, no renovaron su mente, nunca le creyeron realmente a Dios, por tanto nunca se manifestó la verdad de Dios acerca de ellos en sus vidas.

“Es más importante lo que crees que lo que dices”

¿Qué es el patrón de resultados? Es simplemente nuestro programa o modo de ser en relación con la vida. Vamos a definirlo con una fórmula que determina cómo creas tu realidad, usada por muchos de los maestros más respetados en el campo del potencial humano, quienes han empleado esta fórmula como base para sus enseñanzas.

Se trata de la fórmula del “Proceso de Manifestación”, y se puede expresar del modo siguiente:


P —– S —– A = R

Los pensamientos llevan a los sentimientos.
Los sentimientos llevan a las acciones.
Las acciones llevan a los resultados.


¿Cómo se formó tu patrón de resultados? Muy sencillo: tu patrón consta principalmente de la información o “programación” que recibiste en el pasado, y especialmente de niño, cuando eras todavía muy pequeño. Lo podríamos definir como nuestra “herencia ambiental”, es decir, nuestra forma de pensar en lo referente a nosotros y los demás es, en gran parte, producto de la asociación que proyectamos inconscientemente de la forma de pensar que se nos enseñó no de forma impositiva, sino a través del ejemplo.

¿Quiénes fueron las principales fuentes de esa programación o de ese condicionamiento? Para la mayoría de la gente, en la lista se encuentran los padres, los hermanos o hermanas, los amigos, las figuras de autoridad, los profesores, los líderes religiosos, los medios de comunicación y la cultura en la que vives, por nombrar solo una
cuantas.

Tomemos la cultura: ¿acaso no es verdad que determinadas culturas tienen un cierto modo de pensar y tratar mientras que otras presentan un enfoque distinto? ¿Piensas que un niño o niña sale del vientre materno ya con sus actitudes hacia el dinero, la familia, y todas las demás áreas de la vida, o crees que se le enseña a tratar con ello? A cada niño y niña se le enseña cómo pensar y actuar en relación a todo ello. Esas enseñanzas se convirtieron en condicionamiento, que a su vez se transformó en reacciones automáticas, reacciones que te dirigen luego durante el resto de tu vida. A no ser, por supuesto, que intercedas y revises tus “archivos mentales”. Por todo esto es tan importante el papel que cumplimos como líderes, padres, o figuras mediáticas, pues está en nuestras manos la formación correcta de patrones mentales en aquellos que se fijan en nosotros.

Dicho de otra forma, hasta que no renovemos nuestra mente, no cambiaremos nuestros resultados. (Recordar P-S-A-R) Recuerda que los pensamientos llevan a sentimientos; éstos, a acciones, y las acciones, a resultados. Aquí surge una interesante pregunta: ¿De dónde vienen tus pensamientos? ¿Por qué piensas de forma distinta a la persona que tienes al lado? Tus pensamientos proceden de los “archivos de información” que
tienes en los armarios de tu mente. Y ¿De dónde procede esa información? Lo hace de tu programación pasada.

¡Así es! Tu condicionamiento pasado determina cada pensamiento que brota de tu mente. Por eso a menudo se la denomina la “mente condicionada”.
Así que podemos corregir la fórmula del proceso de manifestación dejándola de la siguiente forma:

PRO — > PEN — > S — > A — > = R

Tu programación lleva a tus pensamientos; estos a tus sentimientos; tus sentimientos, a tus acciones y tus acciones, a tus resultados. Por lo tanto, al igual que se hace con un ordenador personal, cambiando tu programación das el primer paso esencial hacia el
cambio de tus resultados, como dice la biblia:

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:1-2

Publicado por Juan Camilo Vélez León

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