¿Cómo vivir la voluntad de Dios? Pt1

La carta a los Romanos, escrita por el Apóstol Pablo, en los primeros versículos del capítulo 12 nos enseña el proceso de madurez necesario para llegar a este punto. Este proceso consiste en presentar primero a Dios un sacrificio que involucra su cuerpo para causar un efecto en el ámbito espiritual; no adoptar la forma de pensamiento del mundo, que es contraria a Dios; renovar su mente cambiando patrones de pensamiento viejos y que no agradan a Dios, y permitir que esa renovación provoque una transformación en su vida que lo empuje a actuar y vivir conforme al diseño de Dios. Ahora usted está listo para recibir de Dios la revelación de su llamado, pero esto implica un último compromiso de su parte, obediencia.

La voluntad de Dios para su vida tendrá mucho que ver con el propósito para el cual Él lo creó a usted. De modo que cuando usted comprueba la voluntad de Dios, no se trata sólo de recibir mera información sobre lo que Él quiere hacer en su vida, sino que Él le revela todos los detalles de su diseño, de su llamado y de su propósito, de forma que usted va a saber qué es lo que está llamado a hacer, cómo y cuándo hacerlo. A demás, cuando usted comprueba la voluntad de Dios, usted recibe los recursos necesarios, y sus dones son activados para cumplir su asignación.

Recuerde que ahora su mente ha sido renovada, o sea que ahora los pensamientos de Dios son depositados en usted. ¡Eso es lo que conocemos como revelación! Ahora usted sabe, tiene una convicción de parte de Dios de qué es lo que usted ha sido llamado a cumplir en esta tierra. Por eso es tan importante que usted renueve su mente, porque de lo contrario sería como echar vino nuevo en odres viejos. ¿Recuerda el ejemplo que Jesús enseñó acerca de esto?

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.” (Lucas 5:37-38)

Hasta que usted no pase su proceso de preparación, su mente no será renovada, y usted no estará listo para que Dios le revele su llamado, pues si lo hace, ambos pueden perderse. Una mente no renovada es un odre viejo, incapaz de contener efectivamente una revelación fresca de Dios. Por eso, usted debe buscar renovar su mente continuamente, porque de lo contrario se quedará estancado en una revelación pasada. Pero Dios busca que usted dependa de Él a diario, y esto incluye que usted a diario busque una revelación suya para saber qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo.

Publicado por Juan Camilo Vélez León

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